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La carpintería se adapta a la crisis

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La carpintería se adapta a la crisis

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La carpintería se adapta a la crisis

En 2009 la industria de la madera de Balears sufrió un importante revés económico que se agravó durante 2012 y 2013 debido a la crisis. Ahora, cinco años después de iniciarse ese descenso, el sector confía en una ligera recuperación de la actividad. Aseguran que este año va ser un momento de cambio para reactivar las empresas que se decidan a la fabricación del mueble o tratan madera. Y es que en solo cinco años esta industria ha perdido un 59,6% de volumen de negocio.

La destrucción de trabajo y empleo en el sector no ha parado de incrementarse en estos años, no solo por la crisis económica sino también debido a la drástica reducción de la actividad en el sector de la construcción. Así, si en 2008 en Balears había 568 empresas dedicadas a la industria de la madera y el mueble, la cifra en 2012 se situaba en las 435 empresas, lo que supone que en este periodo se cerraron 133 negocios. En este cómputo se incluyen los establecimientos dedicados a la fabricación de muebles (175 en el año 2012); los negocios de fabricación de estructura de madera, carpintería y ebanistería para la construcción (246), así como los aserraderos (14) en el conjunto de las Illes Balears.

Al cierre de empresas hay que añadir también una drástica caída del importe del negocio. En 2008 el conjunto de dichas empresas tenía un volumen de 266,9 millones de euros. En 2012, la cifra alcanzaba solo los 106,8 millones. Esto supone una reducción del 59,6% (ver gráfico adjunto). Es más, el sector asegura que las cifras de 2013 todavía serán peores, aunque habrá que esperar unos meses a saber los datos que publica el Instituto Nacional de Estadística (INE). 

LABORAL. Estas cifras se han traducido también en una reducción del número de trabajadores. Entre 2008 y 2012 en Balears se destruyeron 1.632 puestos de trabajo directamente relacionados con la industria del mueble, además de los trabajos indirectos que no se contabilizan. Así, según los datos aportados por el Institut d’Estadística de les Illes Balears (Ibestat), en 2012 había un total de 1.765 personas ocupadas que obtenían un salario medio entre los 17.300 y los 19.800 euros. La cifra cinco años antes era de 3.397 trabajadores con un salario que rondaba entre los 16.600 a los 17.700 euros. 

El esfuerzo del sector para mantener abierta la persiana de su negocio ha sido determinante. “Las pequeñas empresas o micro-carpinterías hemos invertido todos los beneficios de años anteriores o incluso nuestro patrimonio personal para continuar trabajando”, asegura Ramón Perpiñá, tesorero de la Federació de la Fusta. 

MANACOR. La Federació de la Fusta, con sede en Manacor, aglutina las principales entidades dedicadas al mueble y la madera de Balears que, además de promover el Centre Tecnològic Balear de la Fusta, también fomenta la unión entre los empresarios del sector y potencia la competitividad de las empresas.

Precisamente “competitividad” e “innovación” son algunos de los términos que utiliza el sector para relanzarse en el mercado. Para ello el sector de la construcción y el hotelero debe ser clave, ya que aportan trabajo a la industria de la madera no solo en el Archipiélago sino también en el exterior.

Ya en los años setenta empresarios del sector de la madera balear iniciaron su expansión como fabricantes y distribuidores de muebles en el Caribe. Lo hicieron de la mano de las grandes cadenas hoteleras isleñas, que reclamaban sus servicios en los nuevos establecimientos turísticos. Actualmente, la unión de ambas industrias continua vigente. “Una parte del sector de la madera balear trabaja para los hoteleros, ofreciendo productos de gran calidad a precios competitivos”, asegura Francisca Durán, gerente de la Federació de la Fusta. En esta línea, Durán explica que el sector de la madera, “como otros sectores económicos, está en proceso de adaptación a la actual coyuntura”, lo que supone que “están haciendo un esfuerzo muy importante” en lo que se refiere a la innovación de sus productos. “Deseamos que se confirmen las expectativas que señalan que 2014 será un año de cambio de ciclo”, recalca, con la mirada fijada en los datos económicos para este año, que confían que se incrementen.

TIPO DE INDUSTRIA. El sector del mueble está conformado principalmente por pequeñas empresas familiares. Un ejemplo de ello es la localidad de Manacor, considerada tradicionalmente como la ‘ciudad del mueble’ dado su gran concentración de distribuidores, fabricantes de muebles para hostelería y comerciantes. Además, la capital del Llevant es la sede del Centre Tecnològic Balear de la Fusta y de la Federació de la Fusta, que la validan como enclave dinámico de creación e innovación.

Pero además de la empresa o micro-empresa familiar, también existe otro nicho industrial con “un buen número de empresas altamente industrializadas y tecnológicamente preparadas para conseguir grandes proyectos de construcción, rehabilitación y reformas”, asegura Durán.

En realidad la industria trabaja dos líneas de comercio básicas: por una parte el sector hotelero “donde ya estamos muy especializados y se trabaja en grandes series”, y por otra el nicho de mercado que ocupa el consumidor particular. Aun así, Durán reconoce que “la insularidad en productos de gran volumen, como es nuestro caso, no favorece la exportación, aunque hay empresas que han exportado y exportan vinculadas al sector turístico o afín, y otras que buscan abrir nuevos mercados a través de la exportación”. 

MERCADO LOCAL. Al centrarnos en el mercado local propio de Balears, cabe señalar que la importación de muebles de otros países procedentes de grandes firmas y a precios mucho más económicos ha propiciado un declive de este nicho de mercado. Por ello, la gerente de la Federació asegura que ahora es necesario trabajar más en la comercialización de productos y servicios. Es decir, “buscar consumidores que quieran productos diferenciados donde el precio no sea el principal factor de decisión de compra”, explica. Durán añade convencida que “nuestro sector puede ofrecerles productos personalizados y adaptados a sus necesidades”, lo que puede ser un hándicap para determinados clientes.

Por otra parte, la crisis también se ha llevado por delante gran parte de las ayudas institucionales que recibía la industria del mueble. “Actualmente solo disponemos de ayudas de compensación de transporte por ser una comunidad insular”, reconoce Francisca Durán mientras recuerda que otras ayudas como la mejora de la innovación, inversión para nueva maquinaria, internacionalización y participación en ferias o el “plan renove para ventanas” han desaparecido en Balears, aunque continúan vigentes en otras comunidades autónomas. Los trabajos de “reforma y rehabilitación” así como “ofrecer servicios al sector hotelero” e innovar para el cliente particular serán sus principales bazas para remontar la actividad.

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